El Valle de Aezkoa, al nordeste de Navarra, está situado transversalmente a los Pirineos.Lo conforman nueve municipios: Abaurregaina/Abaurrea Alta, Abaurrepea/Abaurrea Baja, Aria, Aribe, Garaioa, Garralda, Hiriberri, Orbara y Orbaizeta.
Las localidades son pequeñas, formadas por típicas viviendas pirenaicas con paredes de piedra y tejados pronunciados.
De orografía montañosa, todas por debajo de los 1500 m., destacan los bosques imponentes de robles y hayas, que confieren al paisaje aezcoano un particular atractivo, que complementan las vivas aguas del río Irati, principal corriente fluvial de la zona.
La economía del valle, siempre se ha basado en la ganadería, la agricultura y la explotación forestal.
Los escritores clásicos romanos y griegos enclavaron el valle en el llamado "Saltus Vasconum" por su agreste naturaleza y rudeza de sus habitantes.
Abaurrea Alta es el pueblo más alto del Valle de Aezkoa y de Euskal Herria (1032m).
Desde aquí se divisan todos los municipios de Aezkoa, así como, las cimas de los Pirineos.
Abaurrea Alta surgió de las bordas y pastos de Abaurrepea.
Entre sus monumentos, destaca la iglesia de San Pedro, donde todavía se guarda una pila bautismal de la Edad Media.
El rey Sancho el Sabio concedió fueros a los de Aezkoa en 1169.
También lo hizo su hijo Sancho VII el Fuerte en 1229, otorgándoles el privilegio de acompañar al rey en guarda de su persona.
El Rey Teobaldo I, en abril de 1237, crea un poblado en "el puio sobre Abaurrea", entre los terminos de "Euiurrea" (Abaurrea Baja/Abaurrepea) y "Sarasas" (Salazar).
El nuevo núcleo se instalaría en el término de Zazaoz. Parece que este término era objeto de frecentes disputas entre las gentes de Abaurrea y Salazar, y para evitar los pleitos y violencias que por ello se habían producido, Teobaldo decretó dotar de pesonalidad propia l nuevo lugar
La cueva Zatoia, habitada hace 13.000 años. Es uno de los mejores yacimientos de Navarra para conocer la transición al neolítico.
Con su descubrimiento se ha podido conocer que esta cueva fué refugio durante siete milenios , de grupos de cazadores que se acercaban a la zona durante el verano. A través de los restos se ha podido comprobar que en el año 9000 a.C. los bisontes y renos poblaban esta zona coincidiendo con el gran cambio climático que se produjo en esta época de la última etapa glaciar a la climatología actual.
Se hallaron restos de cerámicas correspondientes al 4000 a.C. y armas utilizadas para cazar, como flechas con punta de piedra. En la actualidad esta cueva se encuentra cerrada por el interés arqueológico que alberga y porque no hay un planteamiento firme de utilización y explotación turística.
Adentrándonos en el valle, llegamos a Abaurrea Baja, el hermano mayor de Abaurrea Alta y el solar más antiguo del Valle, descendiente del linaje de los Abaurreas. Administrativamente las dos Abaurreas vivieron como un mismo pueblo hasta 1845, en que se dividieron.La iglesia de San Martin de Tours (XV) mantiene la única gran reja labrada del Valle, que solía dividir el altar de los fieles. En Abaurrea Baja las eila-lamiak (sirenas montañesas) son muy conocidas, pues a ellas se las adjudican diversos "chandríos" o trastadas.
Continuando por la carretera, llegamos a Garaioa, municipio relacionado con las Sorgiñak.
En 1575, llevaron hasta el tribunal de la Inquisición de Logroño a seis vecinas de la localidad acusadas de brujería, donde cuatro de ellas murieron por los tormentos de la Inquisición.
En la mitad del valle está Aribe, la localidad que de menor altitud, y Aizpea es su cueva más conocida. Aquí se encontraron los restos completos de la mujer más antigua de Navarra, de hace unos 8.000 años.
Zona de riqueza minera (todavía son hoy en día visitables las viejas minas de mercurio), se sabe que los antiguos chipateros, como se conoce actualmente a los de Aribe, aprendieron ya en época histórica el manejo de la metalurgia.
Entrada la Edad Media se hicieron famosas las aguas medicinales de Iturrialdea, construyéndose el magnífico puente románico que hoy en día todavía se levanta orgulloso en el río Irati como uno de los símbolos más característicos de Aribe. Desde entonces hasta hoy en día Aribe ha mantenido sus señales propias como pueblo de montaña aferrado a la ganadería, a la agricultura y al aprovechamiento de sus bosques y recursos naturales, habiendo disfrutado y, en otras ocasiones, sufrido la historia ya común para todos los europeos, lo que incluye invasiones y destrucciones del pueblo que, a título de anécdota, todavía pueden contemplarse en las piedras calizas de los arcos de sillería de las casas, quebradas por los incendios invasores y guerras de la convención y napoleónicas de los siglos XVII, XVIII y XIX.
Desde hace años, la sede de la Junta del Valle ha estado en Aribe. En 1795 un incendio arrasó el edificio, con su archivo histórico.
Aunque pueda parecer una paradoja, Hiriberri (Villanueva) es uno de los pueblos más antiguos del Valle de Aezkoa. Una de las casas más espectaculares es Arrese, que se encuentra a la entrada del municipio. Asimismo, el pueblo cuenta con numerosas cruces; algunas tienen su origen en la historia y otras las leyendas. La más significativa es la de Arrese (1645) en el sendero a San Francisco, donde según cuentan, los lobos mataron a la hija del señor de Arrese; o como cuentan también, fue raptada por "Gaueko", el espíritu de la noche.
En el extremo occidental del valle está Garralda. Ofrece un aspecto nuevo debido a los incendios que azotaron el pueblo en el siglo XIX. El último incendio (en 1898) arrasó prácticamente todo el pueblo, y por ello, actualmente ofrece una imagen diferente al resto de los municipios.
Aria es el pueblo más recóndito de todo el Valle y con más hórreos hasta hace pocos años. A comienzos de los 70 había 10; hoy quedan 4: Etxeberri, Xamar, Jauri y Apat. En Aria, también se puede ver un horno antiguo, similar a los que hasta hace pocos años era frecuente ver en estas casas, y que se utilizaban para hacer el pan de casa.
Y antes de llegar a Orbaitzeta, nos detenemos en la pequeña localidad de Orbara. Guarda un puente de la Edad Media, Zubialdea, que aún mantiene la estructura de aquella época. Cruzando este puente nos adentramos en el Valle de Salazar.

Finalmente llegamos a Orbaitzeta, entrada natural a la selva de Irati. Aquí encontramos la Fábrica de Armas del siglo XVIII, uno de los mejores ejemplos peninsulares de arquitectura industrial. Quedan en pie la traza de la planta, el edificio del horno de fundición, algunos lienzos del muro exterior y el encauzamiento del río bajo arcos de piedra. Las constantes guerras del siglo XIX arruinaron su explotación y fue cerrada a finales del mismo. Desde aquí se pueden emprender excursiones a las atractivas cumbres del entorno.
Orbaitzeta ha sido objeto de numerosos incendios e invasiones. Por ello, las casas de la localidad han tenido que renovarse sucesivamente, aunque muchas de ellas mantienen la estructura "botella" en su portadas, típica de la Baja Navarra, es decir, la puerta, el escudo y ventana están unidos por piedra labrada.